De Santurtzi, como las sardinas, Maritxu siempre quiso ser actriz. Se pasaba el día haciéndose pruebas de vestuario y de maquillaje con la ropa y las pinturas de su madre. A los 10 años escribió su propia versión de Pulgarcito y pensó que tal vez la escritura le gustaba más que la interpretación. Pero como aún no sabía qué sería de mayor, se puso a hacer teatro sin dejar de escribir historietas y poemas esperando que el futuro se fuera decidiendo solo.
Acabó el instituto y decidió irse a estrenar siglo a Estados Unidos. Después de unos cuantos cursos de escritura creativa en inglés, y con pocas ganas ya de teatro, se vino a Barcelona y se matriculó en Traducción e Interpretación.
Su primer año en la ciudad condal no le ayudó mucho a olvidarse del mundo del espectáculo pues compartía piso con un dramaturgo, una actriz, dos bailarines y un animador informático. En el 2001, entre traducciones de Guy de Maupassant y de Emily Brönte, creó su primera exposición de fotopoemas. A la traducción literaria le siguió la audiovisual: Some like it hot, Breakfast at Tiffany's, Blade Runner, Trainspotting … Pronto se cansó de las traducciones y entendió que lo que ella quería era escribir sus propios guiones. Casi sin darse cuenta empezó a implicarse de nuevo con la interpretación, primero desde el texto, después desde el flamenco y finalmente acabó volviendo a las clases de teatro. En el 2004, presenta su segunda exposición de fotopoemas y entra a formar parte de COMBO.
Maritxu, la cuentacuentos de COMBO, escribe guiones junto con el equipo naranja y se prepara para la dirección de actores desde su formación en interpretación. |