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La Murga 2003
 

 

 

 
 
   
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ante meridiem

un cortometraje de Alejandra Márquez Abella

 

Sinopsis

 

A.M. es la historia de un día imaginario.

Suena el despertador, un hombre despierta y se da cuenta de que no puede moverse. Su cuerpo se ha rebelado contra él. El hombre yace en su cama esperando poder levantarse, imaginando el día que por una extraña razón no está siendo capaz de vivir.

 

 

Memoria de Dirección

 

La historia nace de las anécdotas de varios amigos a quienes, de hecho, ocasionalmente, les ocurre esto. Se les despierta la cabeza antes que el cuerpo, o por lo menos así es como lo explican ellos. La sensación les dura unos pocos minutos, se puede mover los ojos y producir algunos sonidos, pero nada más. En algunos lugares se dice que en estos momentos el cuerpo está siendo poseído por un espíritu. También hay gente que piensa que es un estado onírico, es decir, que lo que ocurre es que uno sueña que se despierta, pero en realidad sigue durmiendo.

 

El “síndrome” me pareció interesante como concepto, el cuerpo se rebela ante la rutina, se niega a desempeñar las acciones diarias, cotidianas y se separa de la mente. Ésta, entonces, empieza a moverse. El hombre inmóvil imagina. Se angustia y se lamenta, piensa en el futuro, en las consecuencias de sus no acciones y piensa también en lo que se está perdiendo.

 

¿Es realmente cada día que vivimos tan importante? ¿son nuestras acciones tan imprescindibles? ¿De qué nos sirve movernos si realmente no vamos hacia ningún lado?

 

Este hombre vive encerrado en su jornada, en sus miedos, en sus debilidades, en sus vicios. En esta historia, su cuerpo adopta el estatismo de lo rutinario y actúa como una prisión más.

 

 

Memoria Técnica

 

El personaje está tirado en su cama, completamente inmóvil. En off escuchamos sus pensamientos. En un principio son pensamientos de angustia e incertidumbre, pero van cambiando poco a poco. Se calman los nervios y aparecen las incógnitas, después empiezan a llegar las imaginaciones.

 

La acción es que no hay acción. No veremos nunca la calle, ni la oficina, ni la cafetería. No veremos lo que este hombre imagina. Vamos a quedarnos con él, en sus cuatro paredes a esperar que se le pase lo que sea que tiene, con él.

 

La cámara estará totalmente subordinada a los movimientos mentales del personaje, dependerá completamente de los vaivenes de la voz en off. La cámara es, en cierta manera, consciente de la inmovilidad física del personaje y reconoce la “acción” como tal en la voz en off.

 

 

El despertador es una constante, es el elemento que nos regresa a la realidad, se oye solamente cuando el hombre es plenamente consciente de su situación, cuando no está imaginando. En cualquier otro momento, su sonido va desdibujándose hasta perderse.